En Burdeos, el hotel Marty en retro

Mériadeck es uno de estos complejos urbanos de arquitectura modernista que surgieron en casi todas partes de las zonas urbanas en los años 1960 y 1970. Construido por iniciativa del alcalde de la época, Jacques Chaban-Delmas, reúne un centro comercial, administraciones y viviendas.

El distrito, muy cerca del centro de la ciudad y caracterizado por estos grandes edificios de hormigón clasificados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, está viviendo actualmente una nueva vida. Entre las torres han florecido en los últimos años espacios de coworking, boutiques y restaurantes de moda.

Es en este contexto que Marty (contracción de Mériadeck” y “arty”) abrieron sus puertas en primavera. En un guiño a la historia del lugar, sus sesenta y una habitaciones y zonas comunes dan protagonismo a los muebles de inspiración retro. Nada más entrar, la mirada se posa en los sillones verdes del vestíbulo, reediciones del modelo Utrecht diseñado en 1935 por Gerrit Thomas Rietveld, emblemático del neoplasticismo. Más lejos, las lámparas de araña de los años cincuenta con forma de flores de la casa Eichholtz iluminan el bar.

En la habitación 407, la decoración es más sobria y relajante. Una cabecera de color verde oliva se encuentra junto a mesitas de noche de mármol y sillones de mimbre y terciopelo. El baño está sobriamente decorado con loza estilo metro y baldosas hidráulicas en el suelo. Desde la ventana del dormitorio se pueden ver los tejados de las plateas, estas casas bajas de piedra típicas de la región. En el desayuno, el buffet tiene mucho donde elegir. Y el momento de disfrutar de los cannelés, una especialidad local imprescindible.

Hotel Martí, 153, calle Georges-Bonnac. Desde 130 euros la noche en habitación doble.

A 400 metros: nadar en una piscina Art Déco

La piscina Jean-Boiteux Judaica (llamada así en honor al campeón olímpico de los años 50 que se instaló en Burdeos) está situada en un monumento Art Déco que data de 1936. Con sus tres piscinas, es una delicia para los nadadores dominicales y los deportistas experimentados. . En los días soleados, los grandes ventanales y el techo están abiertos para permitir a los bañistas nadar al aire libre y disfrutar de un pequeño descanso en las tumbonas bajo el sol.

164, calle Judaique. Abierto de martes a domingo. Entrada desde 3,55 euros (gratuita antes de los 3 años).

A 550 metros: perdiendo el rumbo

Inaugurado a principios de octubre en un antiguo pasaje comercial de 800 metros cuadrados, el Museo de la Ilusión siempre está lleno. Familias y grupos de amigos descubren los sesgos de la percepción visual mientras se divierten, gracias a diferentes instalaciones como espejos deformantes, adornos en trompe-l’oeil, hologramas o pinturas de ilusiones ópticas. Tantas herramientas divertidas que también permiten a los jóvenes conocer cuestiones científicas y filosóficas.

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